La Comisión Europea presentó el 8 de octubre su nueva estrategia LGBTIQ+ 2026-2030, que incluye un polémico punto: permitir la autoidentificación de género desde la infancia, sin límite de edad para los menores.
El plan, financiado con miles de millones de euros provenientes de fondos comunitarios, busca fortalecer los derechos de personas LGBTIQ+ hasta 2030 y combatir discriminaciones y violencias. Sin embargo, este enfoque ha generado fuertes críticas en el Parlamento Europeo y entre sectores conservadores.
Quienes apoyan la medida argumentan que reconocer libremente la identidad de género en niños, incluyendo a menores intersexuales, responde mejor a sus necesidades y protege su dignidad. Pero detractores, como el diputado neerlandés Sebastian Kruis, advierten que se trata de una “maltrato ideológico” que desprotege a los niños.
“Los niños no necesitan una estrategia de género”
Para Kruis, forzar estas decisiones en etapas tan tempranas afecta la esfera más íntima de los menores y abre la puerta a “experimentos peligrosos” con consecuencias que aún no se conocen bien.
Además del debate ideológico, la estrategia levanta dudas sobre el uso masivo de recursos públicos. Medios como The Epoch Times señalan que la UE podría estar invirtiendo exorbitantes sumas en iniciativas cuyas garantías de éxito son inciertas, un punto sensible para los contribuyentes.
La propuesta viene en un momento clave para Europa, donde la lucha por los derechos LGBTIQ+ gana terreno pero se enfrenta a crecientes fricciones políticas. Más allá de los debates sobre identidad y autonomía infantil, está en juego la gestión de ayudas millonarias del bloque y el rumbo que tomará la protección social para menores.
Este asunto promete mantenerse en el centro de la agenda política europea en los próximos años.


































